Mi madre se deja la placa encendida: qué se puede hacer
Casi siempre empieza igual. Un cazo quemado que aparece en la basura. Un olor raro en la cocina que nadie sabe explicar. Una llamada de la vecina del cuarto. Y a partir de ahí, una preocupación que ya no se va, porque sabes que esta vez no ha pasado nada pero no sabes qué pasará la próxima.
Si estás leyendo esto, probablemente ya has tenido esa conversación incómoda con tu madre o con tu padre, y probablemente no ha ido bien. Este artículo no va de convencer a nadie. Va de qué opciones existen realmente y cuál de ellas funciona cuando la persona sigue viviendo sola y quiere seguir haciéndolo.
¿Es tan frecuente como parece?
Un apunte antes de seguir, para no hacerte perder el tiempo. Lo que se explica aquí funciona con placas eléctricas, es decir, inducción, vitrocerámica y hierro fundido. Si la cocina es de gas, esta solución no aplica y es mejor que lo sepas ya.
Dicho esto, sí, el problema es bastante más frecuente de lo que la mayoría imagina. Según un análisis de AXA sobre más de 2.700 siniestros de incendio en vivienda en España, el 57 % de los incendios domésticos empieza en la cocina, y el 74 % de esos incendios se debe a un simple olvido con la placa encendida. No a una instalación vieja, ni a un cortocircuito, ni a una vela. A una sartén que se quedó en la placa.
El riesgo no se reparte por igual. En personas mayores de 75 años, alrededor del 75 % de los incendios en la vivienda empieza en la placa de cocina. La razón es doble: el olvido es más probable y el tiempo de reacción es menor. Un incendio de cocina pasa de humo a llama en pocos minutos, y en esos minutos hay que oír la alarma, llegar, entender qué pasa y actuar.
¿Por qué pasa, si siempre ha cocinado sin problemas?
Porque cocinar no es una sola tarea, sino varias a la vez, y basta con que una interrupción rompa la secuencia. Suena el telefonillo, llaman por teléfono, se va a buscar algo al salón y se sienta un momento. La olla sigue donde estaba. Esto le pasa a cualquiera a cualquier edad, con la diferencia de que a los cuarenta uno se acuerda a los dos minutos.
Conviene decirlo claro porque ayuda en esa conversación difícil: no es una cuestión de capacidad ni de dignidad. Es una cuestión de que la placa es el único electrodoméstico de la casa que no se apaga solo.
¿Qué cosas se intentan primero y por qué no suelen bastar?
Las notas en la puerta y los avisos funcionan unos días y luego dejan de verse. El temporizador de cocina avisa, pero avisa a quien ya se ha ido de la cocina. El detector de humo es imprescindible y debe estar en toda casa, pero su trabajo empieza cuando el fuego ya existe: avisa, no evita.
Quitar la cocina o cambiar a una placa que alguien controle desde fuera resuelve el riesgo, pero a un precio alto. La persona pierde autonomía en lo último que suele querer soltar, que es cocinarse lo suyo. Y en la práctica, muchas familias lo descartan en cuanto lo plantean en voz alta.
¿Qué es un vigilante de placa de cocina?
Es un dispositivo que vigila la temperatura sobre la placa y corta la corriente automáticamente antes de que se produzca el incendio. Tiene dos partes. Un sensor que se coloca encima de la placa, normalmente debajo de la campana extractora, y una unidad de control conectada a la alimentación de la placa. Las dos se comunican sin cables y vienen emparejadas de fábrica.
Cuando detecta una situación de riesgo, primero avisa con una señal sonora. Si nadie reacciona, corta la alimentación. La persona no tiene que hacer nada, no tiene que recordar nada y no tiene que aprender a usarlo. Esa es la diferencia con casi todo lo demás: funciona precisamente en el momento en que la persona no está allí.
En el norte de Europa estos dispositivos llevan años siendo habituales. En Noruega son obligatorios en vivienda nueva y reformada, y las autoridades los señalan como una de las razones del descenso de muertes por incendio doméstico. En España la categoría todavía es poco conocida, aunque existe una norma europea propia para ella.
¿Hace falta obra o un electricista?
En la mayoría de viviendas españolas, no. Aquí la placa suele conectarse con cable y clavija a un enchufe que está debajo, dentro del mueble. La versión con clavija se instala entre la pared y la placa sin tocar la instalación eléctrica. La instalación lleva unos quince minutos.
Esto importa más de lo que parece, porque significa que se puede poner en el piso de toda la vida sin romper nada, sin pedir permiso a la comunidad y sin que la persona tenga que irse de casa ni un día.
¿Se puede controlar a distancia? ¿Lleva cámara?
No, y conviene saberlo porque suele ser la primera duda de la persona mayor. El dispositivo funciona de forma autónoma. No se conecta a internet, no lleva cámara ni micrófono, no recoge datos y no envía nada a ningún sitio. Nadie ve ni sabe qué se está cocinando ni a qué hora.
Dicho de otro modo: no es un sistema de vigilancia de la persona. Es un sistema de vigilancia de la placa. Esa distinción suele ser la que hace que la conversación en casa salga bien.
¿Qué conviene preguntar antes de comprar?
Pregunta por la norma. El dispositivo debe cumplir la UNE-EN 50615, que es la norma europea específica para esta categoría de producto. Dentro de esa norma, la categoría B es la que corta la corriente de forma preventiva, antes de que llegue a producirse el fuego.
Pregunta por la compatibilidad con la placa concreta. Funcionan con placas eléctricas de inducción, vitrocerámica y hierro fundido, y conviene confirmar el ancho, porque hay un límite.
Y pregunta por la batería del sensor. En un producto bien hecho dura varios años y avisa con antelación cuando se acerca el final, en lugar de dejar de funcionar en silencio.
¿Y si la persona vive en una residencia o en un piso tutelado?
Entonces la decisión no es tuya sino del centro, pero merece la pena preguntarla. Cada vez más residencias de mayores y viviendas tuteladas en Europa instalan estos dispositivos en las cocinas individuales, por la misma razón: el riesgo está concentrado ahí y la solución es barata comparada con lo que evita.
Si quieres que lo veamos contigo
Innohome fabrica vigilantes de placa de cocina en Finlandia desde hace más de veinte años y ha entregado más de 500.000 dispositivos. En España estamos empezando, y por eso respondemos personalmente a quien escribe.
Si quieres saber si es compatible con la cocina de tu madre o de tu padre, escríbenos contando qué placa tiene y te decimos si encaja y qué supone. Sin compromiso y sin llamadas comerciales.
Fuente: análisis de AXA sobre más de 2.700 siniestros de incendio en vivienda en España, 2019.
Si quieres saber cómo encaja un vigilante de placa en tu caso, estamos aquí.
Hablar con nosotros